El Registro de Asentamientos Informales (RAI) concluyó el levantamiento de información en 112 comunidades de Quetzaltenango y San Marcos, acercando al Estado a la realidad de miles de familias y sus condiciones de vivienda.

Cada comunidad tiene una historia, cada hogar enfrenta distintas necesidades y conocerlas es el primer paso para encontrar soluciones. Con esta visión, la Unidad para el Desarrollo de Vivienda Popular (UDEVIPO) continúa recorriendo el territorio nacional para conocer de cerca las condiciones en las que viven las familias de los asentamientos informales.

Durante esta fase fueron caracterizadas 112 comunidades, mediante un trabajo de campo que permitió recopilar información sobre las condiciones de vivienda, infraestructura, servicios básicos y características de las familias que habitan estos territorios.

Poner rostro y datos a las necesidades de las comunidades

El trabajo del RAI va más allá de registrar cifras. Cada visita representa una oportunidad para conocer las condiciones reales de las familias y hacer visibles necesidades que, por años, han permanecido fuera de los mapas y de la planificación.

La información recopilada permite construir una visión más clara de la realidad habitacional del país y proporciona herramientas para que las instituciones puedan orientar de mejor manera futuras acciones de mejoramiento de barrios, regularización de la propiedad, infraestructura y atención habitacional.

Con información precisa y georreferenciada, UDEVIPO fortalece la planificación y contribuye a que las decisiones públicas puedan responder a las necesidades de las comunidades con mayor vulnerabilidad.

Un recorrido que se acerca a todo el país

El trabajo realizado en Quetzaltenango y San Marcos representa un nuevo avance en el recorrido territorial del RAI. Ahora, UDEVIPO se prepara para continuar con el levantamiento de información en el Nodo 6, correspondiente al Área Metropolitana de Huehuetenango.

Con esta última fase se alcanzará la cobertura de los 10 nodos territoriales priorizados, consolidando una herramienta que permitirá al Estado contar con una visión más amplia de la situación de los asentamientos informales en Guatemala.

Este esfuerzo significa mucho más que completar un registro: significa acercarse a las comunidades, conocer sus necesidades y generar información que pueda abrir camino a futuras soluciones.

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